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Falta de apetito en niños y adolescentes: posibles causas y cómo actuar

Falta de apetito en niños y adolescentes: posibles causas y cómo actuar

La alimentación es un aspecto crucial del desarrollo y la salud de los niños y adolescentes. Sin embargo, es común que en ciertas etapas de su vida, algunos se nieguen a comer o muestren poco interés por la comida. Este comportamiento que suele generar preocupación y estrés en los padres, puede tener diversas causas.


En este artículo abordaremos las posibles causas de esta situación y proporcionará estrategias y consejos prácticos para que los padres puedan manejarla de manera efectiva.

 

 

Causas comunes de la falta de apetito en niños y adolescentes

Son muchos y muy diversos los factores que pueden influir en el deseo de comer de los niños y adolescentes. Estos pueden estar relacionados con el proceso de crecimiento, factores emocionales e incluso trastornos de la conducta alimentaria, entre otros. Conoce a continuación algunas de las causas más frecuentes por las que niños y adolescentes se niegan a comer.


Cambios en las etapas de crecimiento

Los patrones de crecimiento de los niños no son uniformes. Pueden pasar por fases de crecimiento acelerado seguidas de períodos de menor actividad física y crecimiento más lento, lo cual puede influir en su apetito. Durante estos períodos de menor crecimiento, es natural que los niños coman menos.


Factores emocionales y psicológicos

El estrés, la ansiedad, la depresión y otros problemas emocionales pueden afectar el apetito de los niños y adolescentes. La presión escolar, problemas familiares o dificultades sociales pueden contribuir a una disminución del interés por la comida.


Picky eating (alimentación selectiva)

Muchos niños pequeños pasan por una fase en la que son selectivos con la comida. Esta fase suele ser temporal y es parte del desarrollo normal. Los niños pueden rechazar ciertos alimentos por su textura, sabor o apariencia.


Enfermedades y condiciones médicas

Diversas enfermedades y condiciones médicas pueden reducir el apetito. Estas pueden incluir infecciones, problemas digestivos como el reflujo gastroesofágico, alergias alimentarias, anemia y condiciones crónicas como la diabetes o la enfermedad celíaca.


Medicamentos

Algunos medicamentos pueden tener efectos secundarios que incluyen la pérdida de apetito. Es importante que los padres revisen los efectos secundarios de los medicamentos que sus hijos están tomando y consulten con su médico si tienen preocupaciones.


Trastornos alimentarios

En adolescentes, la preocupación por la imagen corporal y el peso puede llevar a trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa y la bulimia. Estos trastornos son serios y requieren intervención profesional.

 

¿Qué pueden hacer los padres frente a la falta de apetito de sus hijos?

Entender las posibles causas detrás de la falta de apetito en los niños es fundamental para abordar esta situación de manera efectiva. Sin embargo, es igualmente importante saber qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a establecer hábitos alimenticios saludables. A continuación, compartiré algunos consejos que suelen ser útiles en estas situaciones.


Evitar la presión

Es fundamental que los padres mantengan la calma y no presionen a sus hijos para que coman. La presión puede aumentar la ansiedad en torno a la comida y empeorar la situación. En lugar de ello, crear un ambiente relajado y positivo durante las comidas puede ayudar a que los niños se sientan más cómodos.


Establecer rutinas de comidas

Tener horarios regulares para las comidas y los refrigerios puede ayudar a regular el apetito de los niños. Las rutinas proporcionan estructura y seguridad, lo cual es especialmente beneficioso para los niños más pequeños.


Ofrecer variedad y presentar alimentos de manera atractiva

Presentar una variedad de alimentos de manera atractiva y divertida puede aumentar el interés de los niños por la comida. Incluir colores vibrantes y formas interesantes puede hacer que las comidas sean más apetecibles.


Involucrar a los niños en la preparación de la comida

Involucrar a los niños en la planificación y preparación de las comidas puede aumentar su interés en los alimentos. Dejar que elijan algunos de los ingredientes o participen en la cocina les da una sensación de control y puede hacer que estén más dispuestos a probar nuevos alimentos.


Ser un buen modelo a seguir

Si los niños ven a sus padres comer una variedad de alimentos saludables y disfrutar de las comidas, es probable que adopten esos mismos hábitos.


Evitar las distracciones durante las comidas

Apagar la televisión y otros dispositivos electrónicos durante las comidas puede ayudar a que los niños se concentren en comer.


Evitar usar la comida como recompensa o castigo

Es importante no usar la comida como un sistema de recompensa o castigo, ya que esto puede crear asociaciones poco saludables con los alimentos.


Educarlos sobre la alimentación saludable

Enseñar a los niños y adolescentes sobre la importancia de una dieta equilibrada y los beneficios de comer una variedad de alimentos saludables puede ser muy útil. Comprender cómo los alimentos afectan su cuerpo y su energía puede motivarles a comer mejor.

 

 

Monitorizar y adaptar

La observación cuidadosa de los patrones alimentarios y de crecimiento de los niños permite a los padres identificar cambios preocupantes de manera temprana. Adaptar las estrategias según las necesidades individuales de cada niño es clave para el éxito a largo plazo.


Si la falta de apetito persiste o si hay preocupaciones sobre el crecimiento y desarrollo del niño, es esencial consultar con un pediatra o un nutricionista. Un profesional puede ayudar a identificar cualquier problema subyacente y proporcionar orientación específica y adecuada.


Asimismo, si la falta de apetito está relacionada con problemas emocionales o psicológicos, es crucial abordar estos problemas. Hablar abiertamente con los hijos, ofrecer apoyo emocional y, si es necesario, buscar la ayuda de un psicólogo o consejero puede ser muy beneficioso.


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